Mezcales y comida mexicana

El pasado sábado 1 de Septiembre comenzamos el mes patrio con un lugar muy ad hoc: “Mexicano”, que se encuentra en la no tan reciente pero renovada calle peatonal de Regina.

La cita era a las 6pm y varios ciclistas fueron llegando, algunas caras ya muy conocidas, pero otras nuevas, lo cual nos sigue dando mucho gusto. Esta rodada era algo distinta a las demás ya que @Ralphouse era quien nos guiaría hacia el restaurante, había diseñado una ruta especial y muy urbana para esta salida.

Afuera del Mexicano, foto tomada por Ralphouse

Fue grato encontrar que ciclistas urbanos (además de tuiteros) con muchos kilómetros recorridos como Limón, El Bocinas (quien en esta ocasión no trajo su bocina y música porque apenas nos estaba conociendo), chicos de la División del Sur, de Huizicleteros y los de BicibusDF nos acompañaran; en realidad parecía una rodada muy al estilo “Paseo de Todos” ya que varios confluyeron en ella… o ¿será que los ciclistas tenemos tan en común la bici que en realidad no importa cuál es el grupo sino más bien rodar?

Fuimos un contingente nutrido aunque con hambre, nos desplazamos compactos por avenida Universidad hacia Rio Churubusco, lo tomamos y llegamos a Patriotismo, todo derecho hasta La Morena, ahí a la izquierda y todo derecho hasta llegar a Reforma y de ahí al Centro. En el pelotón tuvimos desde los masters del ciclismo hasta algunos que era de las primeras veces que rodaban, pero como todo grupo tratábamos que se sintieran tranquilos de rodar en las avenidas como un vehículo más.

Un honor tener a BicibusDF, Divisionarios, Huizicleteros, y ciclistas “ajonjolí de todos los moles” en nuestra rodada, ¡gracias! Foto de Ralphouse

Gracias a todos los ciclistas que nos acompañaron. Foto de Ralphouse

Fue bueno ver que en un lugar muy cercano al Mexicano se estaban reuniendo los organizadores del Paseo de Todos para resolver los detalles para el próximo paseo, algunos incluso pasaron a visitarnos al terminar su junta y adelantaron algunos detalles que mantendremos en secreto hasta que ellos los den a conocer, fue fácil identificar la junta que se llevaba a cabo debido a las muchas bicicletas que se encontraban amarradas afuera del local en donde estaban reunidos. Nosotros por nuestra parte fue fácil estacionarnos ya que casi frente al Mexicano existe un poste para amarar bicis por parte del Gobierno, ahí las fuimos encadenando una a una.

Ya que llegamos al Mexicano, ubicado en Regina casi esquina con Isabel la Católica, comenzamos a pasar por partes, debido a lo pequeño del lugar y el número de personas que venían con nosotros, afortunadamente no estuvimos mucho tiempo sentados en mesas separadas porque hubo tres que se fueron más o menos al mismo tiempo. Incluso mientras nos traían las bebidas para refrescar nuestro esfuerzo por pedalear, reinó un poco la confusión ya que se comenzó a incendiar el edificio de la esquina, los Baños el Señorial, dado que los baños colindaban con el edificio del restaurante, en algunos momentos entraba el humo y algunos salieron a ver el chisme.

Mientras tanto, los que no salieron aprovecharon para pedir su cerveza “normal”, los más conocedores su cerveza artesanal Minerva Pale Ale o Minerva Stout Imperial, otros se decidieron por curados, algunos otros pidieron mezcal de Pechuga, Tobalá o un par de variedades que no habíamos visto en otros lugares, mezcal de chocolate y mezcal habanero, pero que estaban bastante ricos.

Personal del Mexicano, recibimos muy buena atención a pesar que volvimos “locos” a la cocina pidiendo tanto de comer. Foto de Ralphouse

La atención del lugar fue muy buena, aunque es un lugar pequeño y ese sábado tenían casa llena, así que las órdenes de comida se retrasaron un poco, pero se notaba en la cara de los meseros que no había sido por mala onda, sino que estaban apenados porque no podían sacar todo tan rápido como querían.

Lo bueno fue que el sabor de los platillos era bastante bueno y calmaron nuestra hambre que iba incrementando con el paso de los minutos, algunos de los platos que pidieron fueron: quesadillas con chapulines o champiñones, aguachile, ceviche de camarón, entre otros.

Es impresionante ver el auge y el cambio que ha tenido la calle de Regina en tan solo algunos años, recordamos cuando era un lugar “peligroso” e inseguro, donde no había prácticamente nada, afortunadamente parece que el proyecto de rehabilitación ha dado frutos, ya que es una calle con mucha vida nocturna. Si un día se encuentran en el Centro Histórico, no quieren estar en el bullicio cercano al Zócalo o Madero, pasen a Regina, en especial al Mexicano para tomarse unos mezcales, cerveza y botanear, si les toca mesa afuera podrán incluso apreciar el mural homenaje a la Familia Burrón.

Al final del día, todos nos retiramos, algunos se desviaron para acompañar a otros ciclistas a sus casas, mientras que nosotros tuvimos la suerte de ser guiados por PathBird quien se quedó con nosotros un rato después de la junta Paseo de Todos, así que se imaginarán que el regreso a Del Valle-Coyoacán fue como lo que necesitábamos, mucha velocidad y adrenalina por la noche, tal como si fuera un lunes de División del Sur.

p.d. Especial agradecimiento a Ralphouse por organizar y proponer tanto ruta como el Mexicano. Y al comandante divisionario PathBird que nos guió de regreso a casa.

p.d.2 Un saludo y abrazo a nuestra querida amiga Ilse, quien se lastimó el jueves anterior y se vio impedida de rodar con nosotros el sábado y al parecer por un rato más, ¡que te recuperes pronto!

Los Divisionarios que nos acompañaron. Foto Ralphouse

Deleitando el paladar por Coyoacán (La Barraca Valenciana)

Este domingo 25 de Agosto teníamos una cita con la Feria del Vino y el Queso en Coyoacán. Aprovechamos además que ese día sería de Ciclotón, así que convocamos a todos por las redes sociales, lamentablemente varios nuevamente se quedaron sin poder participar porque había que imprimir sus entradas para la Feria, parece que varios lo dejaron al último y desde varios días antes en la página del evento se leía la leyenda “Entradas Agotadas”.

Foto de Berenice Zambrano

Fue un día de muchas caras nuevas y también de nuestros amigos que llevan antigüedad en el grupo, lo que nos dio gran gusto. Nos acompañamos desde los cuarteles de BiciGourmet (Pilares y Pestalozzi) hacia Patriotismo y Holbein para de ahí comenzar el ciclotón. Establecimos puntos de reagrupamiento para que los que quisieran meterle velocidad lo hicieran y nos esperaran cada ciertos kilometros. Fue bastante bueno ver cómo varios de los que generalmente nos acompañan tienen ya un nivel bastante bueno, no en vano les ha servido rodar con los distintos grupos ciclistas entre semana por la noche.

Sin embargo había algunos que apenas estaban realizando su primer ciclotón, así que los puentes de Churubusco les pasaron factura, son una muy buena aduana que seguramente en uno o dos meses no representarán problema alguno. A lo largo del recorrido nos encontramos varias caras conocidas e incluso el panda de WWF México.

Una vez que lo terminamos decidimos que ya era hora de comer, así que trazamos la ruta para llegar a Coyoacán, parecía en verdad fácil y sin problemas: Millet, Porfirio Díaz, Pilares, Av. Coyoacán hasta llegar a Viveros y de ahí a Franciso Sosa. Lamentablemente existe en nuestra caótica y querida ciudad algunos automovilistas que se encuentra frustrados y que desconocen el Reglamento de Tránsito Metropolitano, un par de ellos nos armaron bronca por circular en la calle, al final desistimos de la bronca cuando vimos que mientras el señor conductor se enojaba y gritaba dentro del coche mientras manoteaba, la esposa nos sonreía y nos decía “bien” con el pulgar derecho hacia arriba. Ahí vimos que en realidad el señor estaba amargado y que no era una bronca con nosotros sino que más bien sólo quería pelear con quien estuviera enfrente.

¡Gracias a La Tarta por permitirnos usar su biciestacionamiento! Foto Nohemí Hernández

Ya en la casa de Cultura de Cultura sobre Francisco Sosa había un mar de gente, verdaderamente estaba lleno y era difícil pasar, así que decidimos estacionar nuestras bicicletas en un biciestacionamiento de una pastelería muy famosa La Tarta , que muy amablemente nos dieron permiso, fue lindo ver tantas bicis estacionadas ahí, ya que cada vez que pasaba por el lugar el estacionamiento estaba vacío.

La Feria del Vino y el Queso fue un primer evento en la Ciudad de México para mostrarle a la sociedad que lo gourmet no es tan caro como la gente piensa, como todo tuvo ciertas fallas, pero esperamos que los organizadores las hayan detectado para que en posteriores años no ocurran. Fue bueno que se permitiera la entrada sólo con el pre-registro, lo malo es que el lugar quedó pequeño para los expositores y para la gente que caminaba y degustaba. Había que hacer en algunos momentos triple fila para tratar de escuchar al sommelier que indicaba la técnica para catar vino, había muy buenos stands con tapas y queso que estaba a un precio adecuado, sin embargo había algunos otros que la relación producto-precio no era óptimo. Dentro de todo fue una buena experiencia y una buena propuesta el querer acercar estos productos y distintos tipos de vinos a la gente por  20-40 pesos la copa.

¡Salud! Foto Nohemí Hernández

Varios de nosotros nos dimos cuenta que la Feria sólo era un lugar para degustar y “abrir el hambre”. Así que después de hora y media salimos por nuestras bicicletas y propusimos rodar hacia un lugar pequeño pero muy bueno ahí mismo en Coyoacán: La Barraca Valenciana. Es un restaurante que podría pasar desapercibido para muchos, ya que se encuentra en un lugar bastante discreto, sin embargo los que lo conocen saben lo que vale. Entre semana lo pueden ver a reventar a la hora de la comida, ya que es una buena opción para muchas personas que trabajan por la zona, en la tarde noche por algunas parejas o amigos que se reúnen a tomar una buena copa de vino o cerveza artesanal. Los fines de semana se llena de familias y visitantes de Coyoacán, pueden esperar muchos tiempo por mesa y no desesperar porque saben que se verán recompensados.

Foto Berenice Zambrano

Foto Berenice Zambrano

Afortunadamente llegamos en buen momento, una mesa grande estaba a punto de salir, La Barraca Valenciana desde que nos anotamos y esperábamos nos recibió bastante bien mediante Twitter, eso nos emocionó bastante. Ya adentro la atención es inmejorable, uno puede encontrar al chef Jose Miguel García, chef y propietario del lugar, atendiendo y revisando que todos los comensales tengan un buen recibimiento. Sin esperarlo, el mesero nos comunicó que nos darían a todos una sopa de lentejas, cortesía de la casa; agradecidos con este recibimiento y después de probarla, sabemos que es un “most” para ordenar la próxima vez que vayamos, comprobamos que los platillos más sencillos pueden ser también los más sabrosos. Después cada uno pidió lo que son clásicos de la casa, las distintas variedades de torta con mucho sabor español, dado que vienen elaboradas con: chorizo, bacalao, jamón serrano, morcilla, calamares, etc. Además es importante decir que el lugar tiene cervezas artesanales, que obviamente se complementan mucho mejor con los sabores de los platillos del lugar, porque además de tortas tienen tapas, paella los domingos y otras recetas de influencia ibérica.

Foto Berenice Zambrano

Si un día quieren comer sin pretensiones pero con calidad en Coyoacán, pasen a La Barraca Valenciana, seguramente reunirá sus expectativas: comida rica, cervezas artesanales, buen ambiente, excelente trato y un buen precio.

Realmente recomendamos llegar en bicicleta, nos imaginamos el tiempo que estaríamos perdiendo y dando vueltas por todo Coyoacán buscando un lugar libre para dejar el automóvil, pagarle al franelero y tener que caminar varias cuadras porque la zona más cercana al Centro de Coyoacán se llena rápidamente. En cambio nosotros simplemente llegamos, juntamos nuestras bicicletas a un poste, nos anotamos para una mesa, regresamos a encadenar y dejar preparadas las bicis y entramos en cuanto se desocupó, sin el estrés de tener que encontrar lugar para estacionar.

Foto Berenice Zambrano

¡Profundo agradecimiento a La Barraca Valenciana! Por supuesto que volveremos.

El grupo que se quedó hasta el final, terminando de comer en La Barraca Valenciana. Foto Berenice Zambrano

Foto Berenice Zambrano